Japón anuncia tres nuevas tecnologías para el tratamiento del cáncer
Siendo una de las sociedades más envejecidas del mundo, el cáncer se ha convertido en una importante amenaza para la salud pública en Japón. Según los últimos datos del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar Social, en 2023 se diagnosticaron aproximadamente 993.469 nuevos pacientes con cáncer, y el cáncer ha sido la principal causa de muerte en Japón durante más de 40 años consecutivos. Dos tercios de los hombres y la mitad de las mujeres japoneses desarrollarán cáncer a lo largo de su vida.
A pesar de la alta incidencia del cáncer, Japón cuenta con una alta tasa de supervivencia a nivel internacional. Por ejemplo, la tasa de supervivencia a 5 años para los pacientes con cáncer diagnosticados en 2016 llegó al 92,1 % para el cáncer de próstata, el 67,8 % para el cáncer colorrectal, el 64 % para el cáncer de estómago, el 37,7 % para el cáncer de pulmón y tan solo el 11,8 % para el cáncer de páncreas. En general, la tasa de supervivencia a 5 años en Japón supera el 60 %, y algunos tipos se acercan al 90 %. Esto no solo se debe a la tecnología médica avanzada, sino también a un sistema de prevención sistemática, detección temprana y atención médica basado en datos.
Japón se ha mantenido a la vanguardia en el tratamiento del cáncer, logrando varios avances en los últimos años mediante inmunoterapia, tecnología de células madre e investigación en biología molecular. Estas tecnologías no solo han mejorado los resultados del tratamiento, sino que también han reducido los efectos secundarios, mostrando un progreso significativo, especialmente en cánceres refractarios como el de esófago, cabeza y cuello, y páncreas.
En primer lugar, respecto al tratamiento del cáncer de esófago, la Universidad de Kioto y otras instituciones anunciaron los resultados de un ensayo clínico el 9 de enero. Este ensayo, dirigido a pacientes con carcinoma de células escamosas (que representa más del 90% de los cánceres de esófago en Japón), combinó medicamentos contra el cáncer, radioterapia y el fármaco de inmunoterapia contra el cáncer «Opdivo». En 41 pacientes, el 73% (30 pacientes) experimentó una remisión completa del cáncer, con una tasa de supervivencia a un año de hasta el 93%.
Tradicionalmente, el cáncer de esófago, localizado cerca del corazón y los pulmones, presenta importantes desafíos quirúrgicos y un alto riesgo de recurrencia. Esta nueva terapia evita la cirugía, basándose únicamente en medicamentos y radiación para activar el sistema inmunitario y atacar las células cancerosas. Los efectos secundarios, como la neumonía, se presentaron con una tasa de tan solo el 5%, muy inferior a la de los métodos tradicionales. El equipo de investigación afirmó que, al analizar la actividad genética de las células cancerosas, se puede identificar con mayor precisión a los pacientes aptos para esta terapia, y se espera que la observación a largo plazo concluya en tres años. Esta tecnología se perfila como tratamiento estándar para el cáncer de esófago en asiáticos, que representan el 80% de los pacientes con cáncer de esófago a nivel mundial, siendo el alcohol y el tabaco factores contribuyentes importantes.
En segundo lugar, el Hospital Universitario de Chiba ha logrado la primera aplicación exitosa de la tecnología de células iPS (células madre pluripotentes inducidas) en el tratamiento del cáncer de cabeza y cuello en Japón. El 16 de enero, el hospital anunció un ensayo clínico con células T asesinas naturales (células NKT) derivadas de células iPS. En 10 pacientes de entre 40 y 70 años, tras 1 a 3 tratamientos, los tumores se redujeron aproximadamente un 10 % en 2 de los 8 pacientes, y el crecimiento tumoral se controló en un 20 % en los otros 3.
Esta terapia consiste en crear células iPS a partir de células NKT en individuos sanos, inducir su transformación en células NKT y administrarlas a los pacientes. Los cánceres de cabeza y cuello incluyen tumores de cuello, boca y garganta. Los tratamientos tradicionales se basan en cirugía o quimioterapia, que tienen efectos secundarios significativos. Esta tecnología utiliza la capacidad regenerativa de las células iPS para fortalecer el sistema inmunitario del paciente y que este ataque directamente a las células cancerosas, con alta seguridad y sin reacciones adversas graves. Los investigadores afirmaron que esta es la primera vez que las células inmunitarias derivadas de células iPS han demostrado efectos supresores de tumores, y planean comercializarlas en un plazo de 10 años. Esto no solo brinda esperanza a los pacientes con cáncer de cabeza y cuello, sino que también podría extenderse a otros tipos de cáncer.
Finalmente, en el campo del cáncer de páncreas, un equipo de investigación de la Universidad de Hirosaki, en la prefectura de Aomori, reveló el 12 de enero el mecanismo molecular por el cual la diabetes crónica exacerba el adenocarcinoma del conducto pancreático. Este cáncer representa la mayoría de los cánceres de páncreas, con una tasa de supervivencia a 5 años de tan solo alrededor del 10%, lo que dificulta enormemente su tratamiento. Este estudio analizó tejido pancreático de 117 pacientes quirúrgicos y descubrió que, en pacientes con diabetes crónica (más de 3 años), la función del gen «MEG3» estaba debilitada, lo que provocaba un aumento de la proteína «F11R», lo que promueve la propagación y la recurrencia de las células cancerosas. MEG3 es un gen que inhibe la progresión del cáncer; su función no se daña congénitamente, sino que es adquirida. Este descubrimiento dilucida la relación entre la diabetes y la progresión del cáncer de páncreas, allanando el camino para el desarrollo de nuevos métodos de diagnóstico y tratamiento. Los resultados de la investigación se publicaron en la revista del Colegio Americano de Patología (ACCA). El equipo enfatizó que esto puede usarse para identificar pacientes de alto riesgo y diseñar fármacos dirigidos contra el F11R. En el futuro, al regular estas moléculas, podría ser posible mejorar la tasa de supervivencia del cáncer de páncreas.
Estas tecnologías de vanguardia reflejan una tendencia en el tratamiento del cáncer en Japón: una transición de la cirugía tradicional a la medicina de precisión, la inmunoterapia y la medicina regenerativa. La colaboración entre instituciones gubernamentales y universitarias está acelerando las aplicaciones clínicas, convirtiendo el cáncer de una «enfermedad incurable» a una «enfermedad crónica controlable».